lunes, 26 de diciembre de 2011
jueves, 15 de diciembre de 2011
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Take it all- Nine
You wanted my love and my soul. and you took it all both...
Now I have nothing more to give...
lunes, 12 de diciembre de 2011
Bajo autoestima
Hay días en los que el autoestima no ayuda. Tu cuerpo se debilita. Te sentís miserable. Te sentís la persona más pequeña del mundo y que la gente camina encima tuyo. No es culpa de la gente, no es culpa tuya; tu cuerpo simplemente se comienza a sentir mal. Débil.
Tu cabeza da vueltas, y recuerda malos momentos. Detalles estúpidamente dolorosos como un cumpleaños olvidado por alguien en especial, o comentarios absurdos sin sentido de un ser querido. Da vueltas y se siente olvidada, perdida en un abismo.
Me siento como invisible en este mundo. Veo todo pasar.
Una sensación horrible, pero sin lugar a dudas solo termina siendo una sensación, nada es real.
Tu cabeza da vueltas, y recuerda malos momentos. Detalles estúpidamente dolorosos como un cumpleaños olvidado por alguien en especial, o comentarios absurdos sin sentido de un ser querido. Da vueltas y se siente olvidada, perdida en un abismo.
Me siento como invisible en este mundo. Veo todo pasar.
Una sensación horrible, pero sin lugar a dudas solo termina siendo una sensación, nada es real.
domingo, 11 de diciembre de 2011
Rob Gonsalves
"-Déjate llevar por la Fantasía.
-Siempre."
Pintor canadiense de realismo mágico. Nació en Toronto, Canadá en 1959. Influido por Dalí, pretende aunar en una sola imagen la realidad y la imaginación.
El Suspiro de la Muerte
"En la biblioteca, en Pensilvania, Ray leía sobre la vejez bajo el título en negrita: "Las condiciones de la muerte". Se trataba de un estudio realizado en residencias de ancianos donde un elevado porcentaje de pacientes informaba a los médicos y enfermeras de que veían a alguien parado al pie de su cama por las noches. A menuda esa persona trataba de hablar con ellos o llamarlos por su nombre. A veces los pacientes estaban a tal grado de agitación durante esos delirios que tenían que administrarle más sedantes o atarlos a la cama.
El texto pasaba a explicar que esas visiones eran resultado de pequeñas apoplejías que a menudo predecían la muerte. "Lo que el hombre de la calle tiende a creer que es el Ángel de la Muerte cuando se habla de ello con la familia del paciente, debería explicarse como una serie de pequeñas apoplejías que se suman a un empeoramiento ya en picado".
Por un momento, utilizando el dedo como punto de libro, Ray imaginó como reaccionaría si, plantado al pie de la cama de un paciente anciano, en el lugar más expuesto posible, sintiera que algo le pasaba rozando, como a Ruth hacía tantos años, en el aparcamiento." ("Desde mi cielo" de Alice Sebold. Fragmento)
Algunos hablan de un profundo cambio de temperatura. Dicen que ésta disminuye cuando la muerte se acerca. Otros cuentan de sueños que tienen por las noches de familiares despidiéndose de uno. Honestamente yo nunca tuve contacto con la muerte, ni con sus indicios, pero una vez me contaron de un sueño. Una historia que logró erizar mi piel mientras la escuchaba. Contada por mi abuela. Ella me dijo que un familiar suyo, creo que era su suegra, una mañana despertó contando un extraño sueño que había tenido. Ella se encontraba frente a un río arrojando carnes que eran como un peso para ella. Y contaba lo feliz y aliviada que se encontraba después de haberlo arrojado todo. Pasados unos días, falleció. Mi abuela interpretó que su suegra en el sueño, se desprendía de su cuerpo (sus carnes) y se sintió aliviada porque pasaba a ser tan solo un alma vagando por el mundo.
Algunos lo llaman "El Suspiro de la Muerte". Dicen que es dulce al final.
El texto pasaba a explicar que esas visiones eran resultado de pequeñas apoplejías que a menudo predecían la muerte. "Lo que el hombre de la calle tiende a creer que es el Ángel de la Muerte cuando se habla de ello con la familia del paciente, debería explicarse como una serie de pequeñas apoplejías que se suman a un empeoramiento ya en picado".
Por un momento, utilizando el dedo como punto de libro, Ray imaginó como reaccionaría si, plantado al pie de la cama de un paciente anciano, en el lugar más expuesto posible, sintiera que algo le pasaba rozando, como a Ruth hacía tantos años, en el aparcamiento." ("Desde mi cielo" de Alice Sebold. Fragmento)
Algunos hablan de un profundo cambio de temperatura. Dicen que ésta disminuye cuando la muerte se acerca. Otros cuentan de sueños que tienen por las noches de familiares despidiéndose de uno. Honestamente yo nunca tuve contacto con la muerte, ni con sus indicios, pero una vez me contaron de un sueño. Una historia que logró erizar mi piel mientras la escuchaba. Contada por mi abuela. Ella me dijo que un familiar suyo, creo que era su suegra, una mañana despertó contando un extraño sueño que había tenido. Ella se encontraba frente a un río arrojando carnes que eran como un peso para ella. Y contaba lo feliz y aliviada que se encontraba después de haberlo arrojado todo. Pasados unos días, falleció. Mi abuela interpretó que su suegra en el sueño, se desprendía de su cuerpo (sus carnes) y se sintió aliviada porque pasaba a ser tan solo un alma vagando por el mundo.
Algunos lo llaman "El Suspiro de la Muerte". Dicen que es dulce al final.
sábado, 10 de diciembre de 2011
"Esa noche mi madre tuvo lo que le pareció un sueño maravilloso. Soñó con la India, donde nunca había estado. Había conos anaranjados de tráfico y bonitos insectos de color lapislázuli con mandíbulas doradas. Una joven era conducida por las calles hacia una pira, donde la envolvían en una sábana y la colocaban encima de una plataforma de madera. El brillante fuego que la consumía provocaba en mi madre esa profunda y alegre dicha como de ensueño. Quemaban a la joven viva, pero antes había sido un cuerpo, limpio y entero."
Fragmento de "Desde mi cielo" de Alice Sebold
Fragmento de "Desde mi cielo" de Alice Sebold
lunes, 5 de diciembre de 2011
domingo, 4 de diciembre de 2011
Hoy se está de luto.
Finalmente la verdad salió de su escondite;
lastimando a todos lo que la rodeaban,
provocando lágrimas en esos ojos.
Finalmente la hipocresía se dio por rendida;
bajó los brazos.
Se terminó con la farsa.
Aquellos corazones murieron en la lucha.
No quedan más que unas caras tristes.
Tres mentirosos han muerto hoy,
acompañados por sus mentiras.
Dos heridos han actuado cruelmente,
han acechado a su agresor,
y han vengado sus heridas con su propia arma.
La venganza en vez de ser dulce, fue amarga.
Y les jugó en contra, esta vez.
lastimando a todos lo que la rodeaban,
provocando lágrimas en esos ojos.
Finalmente la hipocresía se dio por rendida;
bajó los brazos.
Se terminó con la farsa.
Aquellos corazones murieron en la lucha.
No quedan más que unas caras tristes.
Tres mentirosos han muerto hoy,
acompañados por sus mentiras.
Dos heridos han actuado cruelmente,
han acechado a su agresor,
y han vengado sus heridas con su propia arma.
La venganza en vez de ser dulce, fue amarga.
Y les jugó en contra, esta vez.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Dadaísmo
Es un movimiento artístico que está en contra de la belleza eterna, contra la eternidad de los principios, contra las leyes de la lógica, contra la inmovilidad del pensamiento y contra lo universal. Los dadaístas promueven un cambio, la libertad del individuo, la espontaneidad, lo inmediato, lo aleatorio, la contradicción. Defienden el caos frente al orden y la imperfección frente a la perfección.
El movimiento dadaísta se desarrolló en Europa y en los Estados Unidos en la segunda década del siglo XX, contra las concepciones tradicionales del arte y una ideología antiburguesa.
Marcel Duchamp introduce la ambigüedad en el arte cuando expone su primer ready made llamado Fontaine (Fuente), bajo el seudónimo de R. Mutt. Este consistía en un urinario masculino puesto al revés con la firma del autor escrita en una orilla, el cual fue enviado a una galería de arte. El artista manifestaba que esto era una obra propia solo por haberla elegido y destinado a ser pensada desde otra perspectiva. Este gesto era una provocación artística contra el concepto del arte burgués, dejando en claro su disconformidad con las reglas de la institución de arte, creando así el principio del arte conceptual.
lunes, 28 de noviembre de 2011
domingo, 27 de noviembre de 2011
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Juego peligrosos
Pensé que había renunciado a este juego. Pensé mal, muy mal pensé que ya no lo jugaba más. Que había dejado de pasar la pelota. Pero lo sigo, y no entiendo por qué. Parece que todas mis quejas acerca de los pelotazos recibidos no me hicieron entrar en razón todavía. Intento arrojarla al piso, dejarla que pique sola, y termine olvidada en el salón de juegos.
Pero cada vez que la miro, me atrae unirme al juego. Veo como mi contrincante me seduce, me burla, me atrae a jugar contra él. Tratar vencerlo, pero en el fondo sé como termina este juego. Y siempre es igual, después de muchos pelotazos, me derriba. Me vence suavemente. Y él se retira victorioso.
De todas maneras, no se sabe quién es el más fuerte, porque su adicción por este juego, lo vuelve estúpido y esta es mi ventaja. El problema es sino me estoy volviendo adicta yo también.
Absurdo sería, porque estamos diciendo que me estoy volviendo adicta a los golpes, y a las derrotas. No es digno en mí algo de este estilo.
Pero cada vez que la miro, me atrae unirme al juego. Veo como mi contrincante me seduce, me burla, me atrae a jugar contra él. Tratar vencerlo, pero en el fondo sé como termina este juego. Y siempre es igual, después de muchos pelotazos, me derriba. Me vence suavemente. Y él se retira victorioso.
De todas maneras, no se sabe quién es el más fuerte, porque su adicción por este juego, lo vuelve estúpido y esta es mi ventaja. El problema es sino me estoy volviendo adicta yo también.
Absurdo sería, porque estamos diciendo que me estoy volviendo adicta a los golpes, y a las derrotas. No es digno en mí algo de este estilo.
La libertad es lo que te da la belleza inigualable.
Te cruzaste en mi camino. Te miré, te sonreí pero te esquivé. No me quede ahí para admirar tu presencia. Un magnetismo me hizo seguir caminando, seguir avanzando.
Te volviste a cruzar, volví a sonreír. Pero te perdí esta vez, desapareciste sin que yo me dé cuenta.
Suavemente volviste a aparecer entre la multitud que te rodeaba, esta vez, más brillante que nunca, con un color violacio que me dejó atontada de tanta belleza. No supe que hacer. Y algo te borró de mi vista, de mi mente. Seguí mi camino, tú seguiste en tu lugar. Inmóvil.
Volvió a suceder lo mismo, algo te dibujó en mi horizonte. Yo me acerqué pero no te pude tocar. Tuve que seguir. Estábamos en carriles opuestos y la corriente me llevaba sin poder parar. Sin poder parar ahí enfrente tuyo para tocarte, mirarte, admirarte.
Entre las hojas de otros, entre las ramas robustas, hacías un baile. La brisa que te tocaba crudamente, te movía de acá para allá. Yo, celosa de la brisa, seguía sin poder parar, el destino de nuestros caminos no lo permitía.
Tú contagiabas con tu alegría y con el color de tu copa, el suelo. Lo manchabas, lo engañabas. Pasaba de ser un verde asqueroso a un hermoso violeta azulado. Un color sin igual, un color que ninguna más tenía.
Me llenaste, me contagiaste como contagiaste al suelo con tu alegría, con tu felicidad. Y cada vez que te veía desde mi lejano carril, o cercano en algunas ocasiones, sonreía pero esta vez, de felicidad no cortesía.
Pero nunca tuve el placer de que tus flores sean mías, de que tu cuerpo corpulento lleno de corteza me pertenezca. Porque eras libre, lo sos, y siempre lo serás. Nadie podrá tenerte. Ni siquiera yo.
( Dedicado a mis queridos Jacarandá.)
Te volviste a cruzar, volví a sonreír. Pero te perdí esta vez, desapareciste sin que yo me dé cuenta.
Suavemente volviste a aparecer entre la multitud que te rodeaba, esta vez, más brillante que nunca, con un color violacio que me dejó atontada de tanta belleza. No supe que hacer. Y algo te borró de mi vista, de mi mente. Seguí mi camino, tú seguiste en tu lugar. Inmóvil.
Volvió a suceder lo mismo, algo te dibujó en mi horizonte. Yo me acerqué pero no te pude tocar. Tuve que seguir. Estábamos en carriles opuestos y la corriente me llevaba sin poder parar. Sin poder parar ahí enfrente tuyo para tocarte, mirarte, admirarte.
Entre las hojas de otros, entre las ramas robustas, hacías un baile. La brisa que te tocaba crudamente, te movía de acá para allá. Yo, celosa de la brisa, seguía sin poder parar, el destino de nuestros caminos no lo permitía.
Tú contagiabas con tu alegría y con el color de tu copa, el suelo. Lo manchabas, lo engañabas. Pasaba de ser un verde asqueroso a un hermoso violeta azulado. Un color sin igual, un color que ninguna más tenía.
Me llenaste, me contagiaste como contagiaste al suelo con tu alegría, con tu felicidad. Y cada vez que te veía desde mi lejano carril, o cercano en algunas ocasiones, sonreía pero esta vez, de felicidad no cortesía.
Pero nunca tuve el placer de que tus flores sean mías, de que tu cuerpo corpulento lleno de corteza me pertenezca. Porque eras libre, lo sos, y siempre lo serás. Nadie podrá tenerte. Ni siquiera yo.
( Dedicado a mis queridos Jacarandá.)
domingo, 20 de noviembre de 2011
Increíbles creaciones artísticas
¿Qué hubiese sido de la Historia del Arte sin una mirada
tan revolucionadora como la suya?
¿Qué hubiese sido de la vida de muchossin las pinceladas de esta figura tan destacada?
La mía no hubiese sido la misma sin conocerlo, si no hubiese existido,
y no debo ser la única que siente esto:
importantes artistas se inspiran de
Artistas inigualables como Claude Monet,
e innumerables aprendices, como me considero,
se guían a través de sus increíbles creaciones artísticas.
*1."Sol Naciente"; 2."Venecia"; 3. "Nenúfares" - Claude Monet
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Love
Gustav Klimt- Love
Nunca podría admirar tanto como te admiro, siguiendo el curso de tus pinceladas y de tu mirada. Intentando adivinar todo lo que quisiste expresar en estas pinturas llenas de arte puro e infinito.
Arte que me provoca querer llorar, que me provoca querer amar profundamente.
Nunca podría admirar tanto como te admiro, siguiendo el curso de tus pinceladas y de tu mirada. Intentando adivinar todo lo que quisiste expresar en estas pinturas llenas de arte puro e infinito.
Arte que me provoca querer llorar, que me provoca querer amar profundamente.
martes, 15 de noviembre de 2011
Momentos en los que te paralizas, pensando. Analizando situaciones, circunstancias (para no denominarlas problemas). Te sentís perdida. Pensás y volvés a pensar. Tal vez llegas al punto de maquinarte, de carcomerte la cabeza. Y cuando empezás de nuevo, ves que no descifraste nada. No sirvió absolutamente de nada. Los problemas los seguís teniendo y no pudiste separar que es lo que querés de lo que no. Y te asustas.
Te preguntas qué es mejor: tener una sombra vacía que antes la ocupaba un gran amor, un gran amigo, o tenerlo a tu lado, jugando con tus sentimientos. Vacilando entre tu tentación y en la provocación cruel de más heridas marcadas en tu piel. Tal vez de la sombra negra, por más que duela verla, te puedas acostumbrar, porque sería un dolor que no cambia, no crece ni te choca la frente. Un dolor constante al que uno deja de prestarle atención.
Pero escuchar lo que tiene para decir, es abrir tu corazón para mejorar tu situación. Ya lo perdonaste pero eso no significó para nadie que lo hayas olvidado por completo dentro de tu corazón. Sólo tu interior conoce lo que sentís por él. Esa persona que tanto te lastimó, esa persona que desgarro con tu humanidad. Sin sobras para el resto.
Te preguntas si sos igual a él, después de lo que vos hiciste. Acto secreto pero que no te libera de la culpa por estar escondido entre las palabras de los que juegan en este circulo vicioso llamado vida, por el contrario, su secreto te hace sentir peor. Sucia e hipócrita.
Te preguntas qué es mejor: tener una sombra vacía que antes la ocupaba un gran amor, un gran amigo, o tenerlo a tu lado, jugando con tus sentimientos. Vacilando entre tu tentación y en la provocación cruel de más heridas marcadas en tu piel. Tal vez de la sombra negra, por más que duela verla, te puedas acostumbrar, porque sería un dolor que no cambia, no crece ni te choca la frente. Un dolor constante al que uno deja de prestarle atención.
Pero escuchar lo que tiene para decir, es abrir tu corazón para mejorar tu situación. Ya lo perdonaste pero eso no significó para nadie que lo hayas olvidado por completo dentro de tu corazón. Sólo tu interior conoce lo que sentís por él. Esa persona que tanto te lastimó, esa persona que desgarro con tu humanidad. Sin sobras para el resto.
Te preguntas si sos igual a él, después de lo que vos hiciste. Acto secreto pero que no te libera de la culpa por estar escondido entre las palabras de los que juegan en este circulo vicioso llamado vida, por el contrario, su secreto te hace sentir peor. Sucia e hipócrita.
viernes, 11 de noviembre de 2011
La palabra; sol.
Cuando las ideas no estaban claras y parecían vagar como entes inconclusos, errantes, le costaba más pensar. Era en esos minutos de semblante oscuro, de reflexión, sin embargo cuando estaba más convencido de lo que pensaba. El proceso mental, la conversación que mantenía consigo mismo sobre cuestiones tan importantes; como qué es vivir, qué es morir o la sensación reconfortante de un té caliente y un chocolate suave; era clara para él, pero le costaba plasmarla en un papel, con las palabras comunes, aquellas que todos entienden, aquellas que aparecen en un viejo diccionario en desuso.
Mientras reflexionaba sobre esto, había entrado a una cafetería lúgubre. No sabía si por la decoración del lugar o por la idea de saberse solo, mal acompañado y sin un lugar cálido, donde resguardarse de esa lluvia fría y húmeda, que le calaba los huesos hasta hacerle sentir que no tenía ropa, que no tenía piel; aquel frío Julio porteño le congelaba.
Frío. Palabras. Palabras, decía y pensaba, tratando de entender por qué eran lo que eran, quiénes las habían hecho, quién le había dado contenido a un continente vacío. Pensaba también, en nuestra inevitablemente dependencia a ellas. Porqué si no existieran, ¿cómo decirle a ella cuanto la quería?. Cómo decirle lo linda que se veía cuando la luz del sol naciente que entraba por la única ventana, iluminaba su mejilla derecha; reduciendo todo su cuerpo a esa minúscula parte iluminada: la punta de la nariz, las pestañas sobre el ojo cerrado, y una boca semi abierta.
Y de repente se daba cuenta de que, aunque no le gustaba depender de nada, había dos cosas que lo encadenaban. Las palabras, con sus secretos y su baraja de posibles nuevas realidades y la visión (sólo suya) de ella, su mejilla, y el sol que amanecía en su departamento viejo.
Volviendo a unos de sus últimos sorbos de un café ya casi frío, ya muy amargo, pensaba que este era el sentido de las palabras (su mente funcionaba como un péndulo). A través de ellas, se puede dar nombre y forma a una realidad que, antes, no estaba o alguien había movido de enfoque. Para los demás, él era Nicolas, era las palabras que decía, las que callaba.
Estaba de acuerdo consigo mismo, también sobre lo conveniente que sería que algunas palabras no existieran. Desamor, heridas, sufrimiento, despedida. Sí, exclamaba (en voz alta, levantando miradas suspicaces en ese lúgubre bar). Esa era la solución; no nombrarlo. Así, no habría dolor, así no habría nada que no quisiese.
Con la cabeza un poco más ordenada, o eso por lo menos se había dicho, pagó el café que había tomado y decidía no volver a ese lugar. Así, los cadáveres, las sombras de las palabras que había decidido borrar, no lo perseguirían.
Cuando llego a su departamento viejo, se sentó en el lado izquierdo de la cama y se dio cuenta. Ahora sabía que por más que no la nombrase, por más que eliminara las palabras que la mencionaban y recordaban, ella seguiría estando ahí, del lado de la cama que entra la luz del sol. Y aunque parecía no estar, las sábanas aún mantenían su forma.
Maldita, pensaba. Y se preparaba para salir. Por primera vez hace ya mucho, salía con un rumbo fijo, había algo que hacer.
En su auto, viajo hasta el cementerio.Nunca le había gustado ir porque la lápida con un nombre y un cajón que guardaba sus restos, no eran ella, no estaba ahí. Pero esta vez era distinto. Imaginándola ahí, sentada en la posición que solía adoptar, con un vestido que resaltaba su mirar, le habló.

Le contó que ahora sabía porque las sábanas cuidaban sus formas, porque la almohada recordaba su perfume. Ya entendía porqué aunque no la nombrará, el sol seguía entrando por la ventana buscando su cara para iluminar. Lo que los unía iba más allá de morir o vivir, dijo como si fuera algo que siempre hubiera sabido.
No necesitaban palabras para existir.
(sinsentido)
*Escrito y pensado por Agustina Gallardo, mi hermana del alma y futura periodista.
*Escrito y pensado por Agustina Gallardo, mi hermana del alma y futura periodista.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
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